Antes de ayudar a dinamizar asociaciones, estuve dentro de una.

Cultia nace de una convicción muy sencilla: para preservar la cultura, también hay que cuidar las organizaciones que la mantienen viva.

Cristina Parajón, gestora cultural y persona detrás de Cultia

Soy Cristina Parajón, gestora cultural, técnica en administración de asociaciones y la persona detrás de Cultia.

Durante años formé parte de la junta directiva de una asociación cultural. Fui secretaria, pero, como ocurre en tantas entidades pequeñas, el cargo era solo una parte del trabajo. Había que preparar reuniones, levantar actas, revisar cuentas, hablar con instituciones, buscar recursos, atender a los socios, organizar actividades y resolver todo aquello que aparecía por el camino.

Y aparecía mucho.

He estado al otro lado.

Sé lo que significa sostener una organización con compromiso y pocos recursos.

Llegué a aquella asociación en un momento delicado. La falta de fondos, de continuidad y de relevo había llevado a plantear su disolución. Finalmente conseguimos que siguiera adelante, aunque no fue tarea fácil.

Aquella experiencia me enseñó algo que hoy sigue guiando mi trabajo: muchas asociaciones no desaparecen porque su misión haya dejado de tener sentido, sino porque las personas que las sostienen ya no pueden asumir solas todo lo que exige mantenerlas en marcha.

Durante varios años formé parte de su junta directiva y, más adelante, pasé a asumir profesionalmente parte de las tareas administrativas. Así pues, conocí la asociación desde dentro, desde la responsabilidad voluntaria y también desde la gestión profesional.

Entendí la diferencia que puede marcar contar con estructura, continuidad y apoyo.

Gestión, cultura y una forma de entender el territorio.

Pero Cultia no surge solo de una trayectoria profesional, también lo hace de una preocupación: ver cómo tradiciones, costumbres, saberes y formas de vida vinculadas a los territorios van perdiendo espacio frente a una cultura cada vez más homogénea; y comprobar que buena parte de ese patrimonio, en especial el inmaterial, está en manos de pequeñas asociaciones, cofradías y personas que trabajan de manera desinteresada para mantenerlo vivo.

Organizaciones que, muchas veces, afrontan falta de relevo generacional, escasez de recursos, exceso de tareas o una burocracia que termina consumiendo la energía que debería destinarse a su verdadera misión.

Ahí es donde Cultia quiere aportar.

Para saber quiénes somos, necesitamos saber de dónde venimos.

Defender la cultura no es mirar únicamente al pasado. Significa reconocer aquello que nos hace distintos, entender de dónde venimos y encontrar maneras de transmitirlo para que siga teniendo sentido en el presente.

Una tradición que nadie conoce termina desapareciendo. Un saber que no se transmite se pierde. Una asociación sin relevo deja de existir. Por eso creo en una cultura viva: compartida, participativa y conectada con su comunidad.

También especialmente en el valor del patrimonio local y de la gastronomía como expresión de identidad. Porque la gastronomía cuenta historias sobre un territorio, sus productos, sus paisajes y las personas que los han trabajado durante generaciones.

Desde una sensibilidad muy próxima al movimiento Slow Food, defiendo lo local frente a la uniformidad, no como una forma de encerrarnos en lo nuestro, sino como una manera de valorar lo que nos hace únicos y compartirlo con respeto.

Preservar no es comercializar.

No todo tiene que convertirse en una tendencia, una experiencia vendible o una oportunidad de negocio. Hay patrimonio, tradiciones y costumbres que merecen ser protegidos por el valor que tienen para una comunidad. Así, Cultia trabaja desde ese respeto.

El objetivo no es transformar la identidad de una organización para hacerla más atractiva, sino ayudarla a tener más estructura, más recursos y más capacidad para seguir haciendo aquello para lo que existe.

A veces eso significa profesionalizar la gestión. Otras, encontrar financiación, organizar un encuentro, dar mayor visibilidad a una labor que ya existe o conseguir que nuevas generaciones quieran formar parte de ella.

El propósito de Cultia

Ayudar a que lo que merece permanecer, permanezca.

Cultia existe para apoyar a las personas y organizaciones que mantienen viva la cultura desde lo cotidiano: quienes conservan una tradición, quienes reúnen a una comunidad, quienes transmiten conocimiento, quienes defienden un patrimonio, quienes siguen creyendo que hay cosas que merece la pena cuidar para que otros puedan conocerlas después.

Mi trabajo consiste en ayudaros a que la gestión, los recursos y la organización acompañen esa misión, no la frenen.

Ahora quiero conocer vuestra historia

¿Qué queréis ayudar a mantener vivo?

Si vuestra organización necesita más estructura, recursos o capacidad para seguir creciendo sin perder su esencia, hablemos.

Contadme dónde estáis y hacia dónde queréis avanzar.

Conozcámonos

© Cultia